viernes, 21 de febrero de 2020
MUJERES DE RODILLAS
Pensando en mi niñez, recuerdo cuántas veces se veía en aquellos tiempos a las mujeres de rodillas. Era como un símbolo de la sumisión, que era lo natural en sus días . Lavaban la ropa con frío o con calor siempre en el río. .Caminaban hasta el lugar con el balde repleto de ropa en su cabeza - tristemente coronada- y en las manos el cajón y la lavadera. Más de una vez rompiendo el hielo para hacer un hueco.en el agua congelada. Y allí pasaban el día de rodillas, frota que frota, hasta el atardecer, en que regresaban a casa rendidas con su carga aun más pesada para descansar retomando sus faenas. El suelo de la casas era de madera y, para que estuviera limpio, lo fregaban con agua y arena -de nuevo de rodillas- frotando con energía hasta que se veían las tablas como nuevas. Tendrían que pasar aún muchos años años hasta que las puso de pié el invento español de la fregona. Iban también a la iglesia con frecuencia y allí, de rodillas otra vez. Por mi ocupación laboral he conocido muchos comercios capitaneados por mujeres. Porque eran ellas y no sus maridos las que manejaban el timón del negocio que navegaba muy bien con su pilotaje, sin perder el rumbo. Es de desear que, cada vez más, salgan de la cocina y muestren su valía, como viene ocurriendo estos últimos años, ya son más mujeres que varones las que estudian en las universidades, al menos en León, y con mejores resultados. Se da aún la injusticia flagrante de que no cobran el mismo salario que los hombres al realizar el mismo trabajo. Pero está superada la mentalidad de aquella mujer que se encontraba en el juzgado por el maltrato de su marido y al preguntarla el juez que si la pegaba contestó con tono esculpatorio y sumiso -quizás arrepentida ya de la denuncia-, "bueno, lo normal"...
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Sí, yo también recuerdo esas "rodilleras" que se usaban para fregar los suelos. De cualquier manera, estoy contigo, las mujeres, igual que los hombres, tienen todo el derecho a ser emprendedoras, como lo fueron, sin duda, nuestras madres.
ResponderEliminarOpino lo mismo, Marisol
ResponderEliminarQue bueno, que en cierta medida las cosas hayan evolucionado, abrazos Julio
ResponderEliminarAbrazos con retraso también para tí, Alejandra
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