viernes, 30 de octubre de 2020
PARADORES NACIONALES
En una tarde soleada de los primeros días de septiembre del año 1946, recalé, con otros compañeros, en el monasterio de Corias. (Cangas del Narcea), para iniciar los estudios de bachillerato. Uno de los impactos más contundentes de mi vida fue el que experimenté al doblar, caminando, una curva de la carretera y encontrarme, de repente, con esa impresionante mole del "Escorial de Asturias", del que se decía que contaba con tantas ventanas como días tiene el año. Había aprobado el ingreso, en el que me planteó el P. Cascón que escribiera la frase capciosa de "Ahí hay una vieja que dice, ¡ay de mí!". Y alguna cosa más que no recuerdo. Me agobiaba pensar que iba a encerrar mi niñez y mis sueños en aquel monstruo de edificio. Y en el que quedaría aislado de los míos por un año, a no ser que fuera expulsado por no dar la talla en los estudios. No sé cuál de las dos opciones me aterraba más. Allí permanecí cinco años, al final de los cuales restábamos unos 15 de los 92 que habíamos iniciado el recorrido. Daría para mucho relatar tantas vicisitudes de todos los colores como nos tocó vivir. Siento una nostalgia agridulce ahora mismo al recordarlo. Quizás algún día me anime y sea tema de estos variopintos escritos. Pero cómo imaginar que muchos años más tarde aquel gigantesco edificio en el que nos tocó pasar tanto frío y soportar tantos sabañones, iba a transformarse en un Parador Nacional, en un hotel de lujo. Salvando las distancias, me viene a la mente que también el Parador de San Marcos fue cárcel en la que penó Quevedo ("aquí estoy enterrado vivo, ensayando de muerto"). Y en la guerra civil fue también cárcel que sufrieron, hacinados, miles de españoles. Pero, en mi caso, recuerdo con gratitud aquellos años de posguerra. Allí me enseñaron lo poco que sé.
jueves, 29 de octubre de 2020
USA CONGELADA
Estados Unidos lleva una semana soportando una ola de frío como no se había producido otra igual desde hace más de un siglo. Ello ha producido un caos en los aeropuertos, con miles de vuelos suspendidos o retrasados, y con varias víctimas ya, entre ellas dos personas que perdieron la vida por infartos precisamente cuando espalaban la nieve delante de sus casas. Tengo simpatía por ese joven y gran país y su historia que ha sido la de gente emprendedora. Que acogió a tantos millones -a finales del s. XIX y comienzos del XX- ,de emigrantes que buscaron allí su modo de vida y contribuyeron a que haya logrado el puesto privilegiado que ocupa en el mundo. Cuento con numerosos lectores en ese país que van aumentando de forma considerable según me informa el propio ordenador, como ya he comentado en otra ocasión. En esta semana el número de lecturas de mis escritos han superado a las de todos los demás países en que siguen este blog -incluida España-, seguramente porque hay mucha gente que a causa del temporal permanece más tiempo en casa. Y son siempre los primeros que encuentro leyendo estos escritos en las madrugadas. Ante este azote de frío les envío un abrazo cálido, con el deseo de que se termine pronto este castigo que les está infligiendo Hércules, que solo con ese nombre ya hace esperar de él el peor regalo. (A pesar de mis años no renuncio al sueño de pasar una tarde deliciosa paseando por Central Park en otoño o primavera).
8-1-14
8-1-14
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