jueves, 20 de marzo de 2014
VELEIDADES
Parece ser que los organizadores de la cosa tienen establecido por ley que hoy comienza la primavera. (El Google lo evidencia bien caro). De la nebulosa de mis tiempos lejanos de la escuela, me quedó el recuerdo de que las estaciones comenzaban en los días 21. Ya hace un tiempo que me he enterado de que esa norma no es así, que pueden llegar en día veinte, como ocurre este año. Pues muy bien. Lo que me rompe .los esquemas es que me entero de que la primavera tiene un horario riguroso, que comienza hoy a las 17,57. A mis años, no voy a caer en la candidez de salir al campo a esa hora en punto para ver cómo llega la primavera con falda de colores, como si fuera la llegada de los Reyes Magos. ¿No se cacarea que las normas, leyes o constituciones están hechas para cumplirlas? Estaciones del año y puntualidad, como la que se ha logrado de que los trenes lleguen a las estaciones casi siempre a las horas exactas establecidas, como el Ave, nada de aquello de a las séis más o menos. Pero la climatología sigue haciendo lo que la pide el cuerpo, no se somete a esas normas, es algo como lo que rige con respecto a la constitución nueva -que parece que ya se ve vieja-, y dicta unas normas de convivencia que luego las autonomías se las pasan por el forro, hacen lo que las da la gana. (Y no quiero señalar, no hace falta, todos estamos enterados). Y así tenemos que a los días primaverales en el final del invierno que hemos disfrutado, seguirán días de lluvia y frío para la próxima semana, ya primavera. Total, que al tiempo no lo mete en vereda ni el propio Rajoy. Los meteorólogos adivinos han hundido en la miseria al Calendario Zaragozano de mis tiempos, que trató de adivinar las veleidades de la meteorología durante tres cuartos de siglo. Las aves no se rigen por los pronósticos de los hombres y mujeres del tiempo, no ven la tele, y se van y vuelven de unos continentes a otros cuando quieren, y el campo florece cuando les da la gana.
sábado, 8 de marzo de 2014
EL GOOGLE DE HOY
Alguien me ha preguntado que por qué no comento el Google de hoy que hace referencia a que es El día Internacional de la Mujer. Aparece "Google" con símbolos de la feminidad debajo, bailando, todo ello en colores. Lo he repasado varias veces, en un caso aparecen niñas, jóvenes y señoras de diversos países a juzgar por sus indumentarias y haciendo comentarios de .los que no me enteré como consecuencia de la sordera galopante que me afecta. Sólo logré captar, al comienzo, una palabra que entendí como "asesina, ninuní, asesina ninuní"... En la otra versión se escucha de fondo una melodía, que tampoco me aclaró nada, como es de suponer. Con este acopio de información del "doodle" (ya aprendí el palabro), y carente de audición, poco comentario podía redactar, a no ser elucubraciones sobre lo que dicen n sus palabras. Me uno, por su puesto, al homenaje a la mujer, que creo que lo tienen sobradamente merecido, no una vez al año, sino todos los días, mañana, tarde y noche. Y, a la par de los elogios, que se terminen las salvajadas masculinas de "la maté porque era mía"... También se está tardando demasiado en equiparar los sueldos femeninos a los de los hombres, nos superan muchas veces en rigor y sentido de la responsabilidad. Con más mujeres que hombres en las universidades y mejor preparadas, está claro que en tiempos no demasiado lejanos tomarán las riendas en muchos terrenos, y con buenos resultados. Será el llorar y crujir de dientes de más de cuatro varones.
domingo, 2 de marzo de 2014
GENTES DE MAR
No sé si estoy equivocado, pero visité muchas veces -por mi trabajo-, varias ciudades y pueblos que tenían el privilegio de vivir teniendo el mar por vecino. Supongo que imprime carácter, que son gentes con vitalidad, abiertas, influenciadas por contemplar el infinito de los mares, horizontes abiertos. Considero que la visión del mar aviva la imaginación como ningún otro paisaje. El propio olor a salitre parece un perfume especial que se diría que produce adicción. La contemplación de la monotonía de las olas con rumor apagado, siempre incansables, jugando a morir en la arena para retroceder siempre y volver de nuevo, trayendo mensajes subliminales, a saber de qué condición y de dónde. ¡Qué poder de evocación despierta el contemplar la monotonía de las olas!. Incluso cuando son galernas que se agigantan ruidosas y amenanzantes, cargadas de cólera, imponiendo respeto, haciéndose ver estrellándose, hechas espuma, en las rocas o en los muros de contención y poniendo pingando a algún confiado. Este año nos las ha ofrecido la tele numerosas veces. La visión de aquel barco empequeñecido , que parece inmóvil en la raya del horizonte, que sugiere el encanto de viajes lejanos. La satisfacción de los pescadores al regresar al puerto por las tardes, que han visto compensado su trabajo con el botín plateado de sus capturas. O también, en algún caso inolvidable, la zozobra compartida por los familiares de pescadores que esperan angustiados en el puerto, el regreso del esposo, del padre, del familiar o del amigo, forzando los ojos llorosos escudriñando la lejanía..O la realidad desgarradora de que pasan los minutos eternos hasta asumir la fatal noticia. que abrumará de dolor demasiado tiempo a sus gentes. Llegan los veranos y las playas son hervideros de gozo para los vecinos del mar, niños y mayores. Y también para gentes del interior, de secano, que se desplazan a ellas porque no cuentan con el regalo de convivir con la delicia del mar.
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