viernes, 27 de febrero de 2015

MICRORRELATO XXI

El vestido de las 6000 perlas blancas que costó un dineral,  ya había disfrutado de su tiempo de gloria al ser el más admirado en la entrega de los Oscars, según los comentaristas de la cosa. Pero mira por dónde unos cacos han tenido la genial idea de robarlo del hotel en que se alojaba la diva portadora. De ese modo ha vuelto a gozar de una publicidad mundial añadida. No quiero pensar que el robo haya colmado de gozo a la bella de ébano que lo lució, pero no dudo de que más de una de las elegantes rivales comentó contrariada, mira, y ahora eso...

lunes, 23 de febrero de 2015

LA SELVA DE ELIGIA

He visto la selva de Eligia -la leona de León-, desde el puente de San Marcos. Cuando tiemblan los ribereños del Ebro y de otros ríos por las inundaciones, el Bernesga baja más seco que el ojo de un tuerto, más que en pleno verano, gracias a la presa de Casares que controla su caudal. No pude apreciar ningún indicio de la presencia de Eligia, es posible que luzca su palmito por tierras africanas haciendo uso de sus poderes paranormales que la permiten viajar de un continente a otro en un pispás. Su amante y sus cuñados siguen impávidos en el puente de la estación. No es que brinquen de alegría con su cometido, pero no corren tiempos de andar con exigencias laborales, con el riesgo de que les pongan de patitas en la calle, en el paro. Guzmán, desde su pedestal, sigue señalando la estación con la mano derecha, con el dicho que conocemos todos los leoneses: "El que no esté contento en León, por aquí se va a la estación". Lucía un día esplendoroso de sol y me acerqué al Parque de Quevedo. Arboles de hoja peremne despertaban la envidia de los otros que se mostraban con sus ramas yertas, como manos que clamaban al cielo por la pronta llegada de la primavera. Eché de menos la presencia de los pavos reales, no sé si sería porque en este tiempo tienen el privilegio de esperar temperaturas más benignas bajo techado, que por algo son  reales. En un banco orientado al sur, disfrutando de la calidez soleada de la mañana, varios abuelos se contaban recuerdos y chascarrillos, repetidos mil veces, como suele acontecer entre la gente madura. Estaba,  entre ellos, mi amigo Manolo, que compone poesías de humor magistrales, como la que dedicó a "Las moscas", que supe de memoria en algún tiempo pero que han volado de mi recuerdo...

jueves, 5 de febrero de 2015

MICRORRELATO I, B

Por un correo de los muchos y buenos que me envía un amigo, me enteré de que hay un paseo que se llama Paseo de los Tristes,  ubicado en la bella ciudad de Granada. ¿Habrá otra ciudad en el mundo que cuente con un paseo dedicado a los tristes?. ¿De qué modo se habrán puesto de acuerdo los tristes de la ciudad para coincidir todos en el mismo paseo? ¿Y qué pasará si se atreve a pasear alguno alegre?. Salí de dudas cuando supe que fue el itinerario que conducía al cementerio. La capacidad creativa de los andaluces no tiene límites...

miércoles, 4 de febrero de 2015

MÁS NIEVE II

Parece que la nieve  ha cogido este año afición a prodigarse generosamente por estos pagos. Esta vez, por variar, no vino de noche para sorprender la negrura nocturna con su blancura, sino de noche y de día. Son las 11,40 de la mañana y arrecia con ganas. Lo hizo también hace un rato y luego suavizó  la caída, es como algunos que, recién estrenado el coche o el carnet de conducir, aceleran a tope  alternando con ir a relentí, en un juego  inexplicable. Viene a pasar, con la nieve, como con aquellos nenes que resultan graciosos de entrada, pero que luego se embalan a decir  y hacer gracietas y no hay quien los aguante. La nieve es encantadora pero puede llegar a ponerse pesada y resulta insoportable. Que te lo cuente algún camionero o viajante subiendo el Pajares de noche con nieve, con hielo y sin cadenas. Me trae el recuerdo del sucedido que, siendo niño, me contó mi abuelo. Se refería a su propio abuelo, ponte en el siglo XIX. Resulta que vivían en un pueblo en la montaña y se puso grave su mujer en enero, en plena noche. Sin teléfono ni móvil y nevando intensamente, se vio precisado de montar a caballo y marchar al pueblo próximo para avisar al médico. Pasaron horas interminables sin que ni uno ni otro aparecieran a la cabecera de la enferma. Hasta que, al amanecer, se presentó a la puerta de la casa el caballo solo. Parece ser que el jinete se cayó,  y que el animal siguió como pudo su camino dejando abandonado  a su dueño, que fue recuperado un par de días  más tarde, muerto, en el esfuerzo por caminar de noche, en pleno monte y con nieve hasta la cintura...

domingo, 1 de febrero de 2015

VESTIDA DE BLANCO

Hoy  es domingo, el primer día de febrero. No reparé ayer en el pronóstico del tiempo. Cayeron unos copos con desgana por la tarde que fueron incapaces de cubrir la calle. Al subir la persiana, en un día soleado, me encuentro  con  la sorpresa luminosa de que ha nevado intensamente  en la noche en la ciudad, que se muestra toda vestida de blanco, como una novia que se fuera a casar en La Catedral en la misa de doce. Todo está arropado con algodón. Los coches aparcados  son blancos, todos iguales, abrigados con su manta de nieve. Las calles alfombradas de blanco, aún no hay huellas apenas a esta hora tempranera.  Y los pinos engalanados, como si estuvieran adornados para un belén con un mes de retraso. Es una delicia, un encanto, ver la ciudad adornada de este modo, no todos los inviernos nos sorprenden de esta forma, con el regalo de la nieve. No me cuesta imaginar al Hostal de San Marcos y su plaza, El Paseo de Papalaguinda,  la propia Catedral, las orillas del río y todos los monumentos y parques vestidos, disfrazados también de blanco, como  en un carnaval adelantado.  Y qué pensar de la delicia de nuestros montes con las instalaciones dispuestas para esquiar. Qué bella resplandece la ciudad de esta manera y con un cielo purísimo azul, como si  se hubiera vestido de este modo por el conjuro de los ilusionistas que la visitaron una vez más en las navidades pasadas. Los visitantes que se vean sorprendidos de este modo inesperado, seguro que llevan un recuerdo inolvidable de León, que hoy está  vestida de fantasma...