domingo, 26 de julio de 2015

EL AHORA

Al estar jubilados, liberados del trabajo y con mucho tiempo libre porque además precisamos menos horas de sueño, los mayores, inactivos tienden a recurrir a los recuerdos.  Tan desacertado resulta lamentar  vivencias tristes del pasado como vivir obsesionado con lo que pueda suceder en el futuro. Lo que realmente interesa es vivir el día a día. Diría más, vivir siempre el momento presente, el ahora. El pasado  fue como fue, con vivencias positivas o negativas pero ya pasó, no tenemos la posibilidad de influir en él, de enmendar los errores cometidos o los pasos equivocados. Son leña que ardió en una hoguera, que dio calor provechoso frente al frio o abrasó destruyendo, pero que ya se apagó, ya no cabe poner a salvo lo que ha ardido,  no queda ni siquiera el testimonio del humo, que se diluyó en la nada.    Hasta cierta edad,  preocupa y se piensa  en el futuro, y  cuando ya queda poco futuro pensando aún en el mañana  o refugiarse reviviendo el pasado, añorando con nostalgia o lamentando lo sufrido o el tiempo perdido.  La obra que quieres construir con arcilla está ahora presente ante tí, perdura solo en los "ahoras", en los minutos en que estará  en tus manos para poner toda la atención en cada momento procurando hacerlo lo mejor posible. El cazador tiene solo un instante para abatir la pieza en el vuelo, cuando está a tiro, no antes ni después. Esto tiene repercusión demasiadas veces, cuando hablamos sin sopesar en ese  momento lo que decimos, y luego pasa factura al recordarlo y lamentar lo que hemos dicho sin reflexionar, en caliente. En lo que estás haciendo ahora se decide si lamentarás luego no haberlo hecho bien o sentirás gozo por el resultado logrado Todo tuvo un tiempo presente. Pero pasa muy pronto, el tiempo vuela.