lunes, 24 de febrero de 2020
EL LIBRO VIEJO
Tengo un respetuoso afecto a este libro centenario que poseo editado "En León de Francia", en 1739, León, no Lyon. (Pienso que cómo es esto, ¿ acaso va a resultar que éramos galos por entonces y sin enterarnos?). Se titula "El Atlas Abreviado o el Nuevo compendio de la Geografía Universal" de "Giustiniani y Jaime Certa". .Lo compré en el rastro hace años. La piel -supongo que de cordero- en sus cubiertas, que se ha vuelto marrón, le han protegido en lo posible del desgaste de los años y de manos callosasas. Está mutilado de varias páginas y tiene a la vista el cordaje de bramante que une, a su manera, las que le quedan. El maestro del pueblo probablemente -quién si no- aportó anotaciones por los márgenes de las páginas con letra inglesa muy pequeña y bien formada pero ilegible para mí. Sus hojas amarillentas evidencian que compartió humaredas de curar matanzas y a saber qué otras vivencias más.Creo que la historia de este humilde libro viejo sería una novela en si mismo, en las vicisitudes que habrá vivido. Visitaría muchos hogares en el pueblo, prestado a los vecinos y leído a la luz escasa de candiles. Los lectores serían hombres en la mayoría de los casos, porque las mujeres tenían en aquellos tiempos un destino que no iba precisamente por la cultura y las faltaban horas para sus múltiples ocupaciones en la casa, con abundante prole, y en el campo. Y no es precisamente un libro de despertar encendidas emociones. Describe a los países de un modo muy original, al estilo de cómo se hacía en la época en que fue escrito, no iban a inventarse los modos que se usan en estos tiempos. Ya aludí hace unos días sobre la forma insospechada con que despacha la información al referirse a "La Nueva Yorck", poniendo en evidencia lo poco que había que contar sobre la Gran Manzana por aquellos años en que salió a la luz.
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