"¡Qué vas a hacer!". Es la expresión lacónica más recurrida por la gente de cierta edad, con un encogimiento de hombros resignado ante la situaciones difíciles como la que soportamos, aportando en muchos casos con sus modestas pensiones, la ayuda a sus hijos en paro y desesperados por las oscuras perspectivas de futuro. Los mayores han vivido tiempos duros y se encuentran en muchos casos con esta dolorosa realidad en el último tramo de su vida. Pero la juventud ha disfrutado de tiempos de vino y rosas que se han acabado -a saber hasta cuándo- , y no estaba preparada para ese cambio de rumbo tan abrupto. Efe, la agencia de noticias que lo sabe casi todo, afirmó ya hace más de dos años que "más de la mitad de los españoles han tenido alguna disputa con los vecinos en el último año". Puntualiza que los motivos principales son el exceso de ruido en las viviendas y el impago a la comunidad de vecinos. Y el noticiero añade que los jóvenes han tenido esa experiencia en un 73%, Pero que, en contraste, el 45% de los mayores manifiesta que nunca se enfrentó con tal problema. La distancia entre unos y otros parece exagerada porque los mayores tendrán igual número de vecinos que pagan mal o hacen ruido. Quizá unos se quedan cortos aguantando demasiado y otros se pasan de largo porque tienen muy poca capacidad de aguante. Aquí debería entrar en juego la asertividad, esa habilidad social que está en el punto medio entre la pasividad y la agresividad. La disputa violenta no es la estrategia más acertada para enfrentarse a los problemas. Y tampoco la postura de renunciar a defender sus derechos
Agosto 2014
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