miércoles, 14 de junio de 2017

SUEÑO Y SUEÑOS

El sueño y los sueños, dormir o soñar. Soñar dormido y soñar despierto. "Tengo sueño",  tengo ganas de dormir. "Tengo un sueño",  abrigo una ilusión, un proyecto, un objetivo ilusionante que puedo convertir -o no-, en realidad.  Con "tuve un sueño" manifestamos que en el sueño del descanso viví una realidad virtual  agradable o desagradable, una "pesadilla",  un mal sueño con angustia o congoja.  Solemos calificar como "el sueño" algo agradable, idealizado:  "Es la mujer o el hombre de mis sueños".  Tengo entendido que soñamos todas las noches en la tercera etapa, sueño rem, de nuestro sueño. Pero solo lo recordamos si despertamos en el momento en que estábamos soñando, se trata de un recuerdo vivo al despertar, en los primeros momentos, pero que si no procuramos retenerlo en la memoria  enseguida  se evapora.  Tener un sueño desde niño es como un objetivo a lograr, un proyecto de vida que muchas veces se hace realidad.  Hay mucha gente que cuenta que la meta a que ha llegado era "un sueño" desde que era niño. Creo que todos los triunfadores en la vida fueron grandes soñadores. Futbolistas de élite   comentan  a veces que triunfar en ese deporte fué una ilusión un sueño, o más bien un ensueño que alentaron desde  que eran pequeños.  Vivimos tiempos duros en los que resulta muy difícil mantener sueños felices. Si los parados pudieran soñar todas las noches en que habían logrado un trabajo satisfactorio vivirían al menos ese rato feliz cada día, pero pagando el tributo de la desilusión al despertar. Se echa de menos un fármaco que nos produjera esos sueños placenteros para esa tercera parte de nuestras vida, el tiempo que dedicamos a dormir, al sueño.  Pero no a base de alucinógenos nocivos

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