domingo, 11 de junio de 2017
IGNACIO ECHEVERRÍA
De vez en cuando nos vemos sorprendidos por gestos de heroísmo, como el del español Ignacio Echeverría en el atentado de Londres del sábado pasado. Fue testigo del salvaje intento de matar a una mujer. No lo pensó dos veces, la salvó la vida agrediendo al terrorista con su propio monopatín, era aficionado desde niño a ese deporte. Pero fue acuchillado por los otros dos que le atacaron por la espalda y murió al instante. Sus amigos le definen como "un trabajador infatigable, humilde y muy ético". Que "no era la primera vez que intervenía para defender a alguien". Tenía 39 años, era abogado. Trabajaba en Londres como analista de prevención de blanqueo de capitales. Las autoridades inglesas no estuvieron a la misma altura alargando el sufrimiento de su familia sin permitir identificarle durante viarios días. Al fin parece que será repatriado hoy mismo. Al enterarse de su muerte, el presidente de gobierno español Mariano Rajoy solicitó que se le conceda la Cruz de Plata del Mérito Civil a título póstumo. La familia manifestó su gratitud por la diligente colaboración prestada por las autoridades españolas. Ignacio, "el héroe del monopatín" será recordado siempre por su admirable comportamiento.
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