viernes, 16 de junio de 2017
GRIJO
La persona culta y generosa que lee mi escrito todas las mañanas al comenzar su jornada y me presta el servicio de actuar como correctora -no se la escapa ni una-, me sacó tarjeta roja el otro día cuando, usé la palabra "grijo" al referirme a las piedras pequeñas y arena que desmoronaba el torrente al abrirse las compuertas de los depósitos de agua con la que demolían los romanos las montañas de Las Médulas para extraer el oro. Busco la palabra en internet y me entero de que es "un localismo de La Rioja, de tierras del Örbigo y de la maragatería". Pues no sé cómo llegó también a Boñar donde la conocíamos y usábamos todos con la misma naturalidad que cemento.o piedra: "A ver, chaval prepara hormigón con cinco paladas de grijo y una de cemento". Busco "grajo" en internet por si también es un localismo y no, allí designa al pajarraco negro que todos conocemos. ¿Quién sería el inventor de la palabra, dónde la creó y por qué motivo? Pues vete a saber, cualquiera de aquellas gentes imaginativas que parieron tantos refranes y tan jugosos que han quedado arrumbados en los desvanes del olvido y que no aparecen ya ni en el rastro, que es su sitio. "Grijo no lo contempla el diccionario, por más palabras que haya añadido últimamente, Jajaja..." Así se pitorrea de mí quien husmea en los surcos de los renglones que escribo. Me temo que la palabra no había llegado nunca a los oídos de los académicos de la cosa. ¿Por qué no añadirla al diccionario en la próxima hornada?.¿No es más acertado el palabrejo de grijo que decir necesitamos piedras pequeñas con arena del río para hacer hormigón? Se la ofrezco a los académicos sesudos. De nada.
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