viernes, 9 de noviembre de 2018
SE FUE PADILLA
Escribí en su día sobre una de las 39 cogidas que sufrió este torero, que tuvo lugar hace un tiempo en las fiestas del Pilar, en Zaragoza. Ésta resultó particularmente aparatosa y grave: el asta del toro penetró en la nuca del torero, hizo su recorrido en el interior del cráneo y salió por el ojo izquierdo. Loa comentarios del torero sobre el percance fueron conmovedoras. Daba las gracias emocionado a los médicos que le habían atendido y a la solidaridad que le manifestaron compañeros y público en general, españoles y de diversos países. Justificaba la actuación del toro que le produjo la cornada opinando que era lo propio que debía hacer defendiendo su vida. Agradecía igualmente a La Virgen del Pilar que le había salvado de la muerte. Siguió toreando con arrojo por las plazas de España e Hispanoamérica, guiñando a la suerte con la cuenca del ojo izquierdo tapado en negro y recibido siempre con particular simpatía. Tuve ocasión de conocerle y me ratificó en la opinión de que era una excelente persona. El Ministerio de Cultura le concedió el Premio Nacional de Tauromaquia. Se retiró por la puerta grande.
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