lunes, 26 de noviembre de 2018

DICHOS VIEJOS VII

Matemos el gocho antier y yo  entavía estoy derrengao. Te enfilaste  en la cantina y quiés endilgarme a mi la culpa. Parecía un tío muy bragao pero se quedó barragán. La metá de las manzanas que compré estaban cocosas. Pero cómo te se ocurren esas cosas, parece que estás barrenao. En la casa no tiene más que cuatro armatostes. Le cacé apañando patatas del mi huerto y empezó a farfullar disculpas. Ví al tu sobrino con la Patro, parece que no se ha enterao que esa es un pingo. Arrea pa casa que estás arrecido de frío. Se puso a llorar y se enjugaba las lágrimas con el moquero. ¿Que cazastes ocho perdices? ¡anda la órdiga!  El trigo lo medimos con heminas, fanegas o celemines. No quiero negociar contigo porque eres mu puñetero. Le dieron cinco pesetas pa gastar en la fiesta y marchó rezungando porque le pareció una miseria. Cuando no rezunga, retruca. El burro se puso a rosnar anoche y nos dispertó a todos. Si me se olvida y no compro una ristra de ajos en la feria me ganaré una  bronca de "la costilla". Me esgañité llamándote pa que me ayudaras porque me caí y me quedé espatarrao, ya sabes que soy un mentecato. Intenté cazar un pardal con el estiragomas o séase el  tirachinas, pero nada. Dispiués lo tumbé de un morrillazo. Miguel hacía novillos, corría la escuela, y cuando lo supo su padre le dió una buena azotaina. Éramos diez en la jarca y a uno le echamos porque era un mostrenco. A mi agüela se la olvida todo, está como una oveja modorra. ¡Que no se güelva a  repetir jamás de .los jamases! Espabila y corre como los demás, ¡eres un cesto!. Andrés, no hagas el tonto y come que cobras, que te caliento...

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