domingo, 6 de agosto de 2017

EN ASCUAS

Una buena  amistad me envió un correo con un  comentario  referido a los dos escritos que publiqué sobre D. Genaro.  Con el sentido de concisión que le caracteriza me soltó, "Julio, me tienes en ascuas". Se refería a los dos primeros escritos que vengo publicando de "Don Genaro". Y me alegró el día, porque se trata de alguien que ha leído mucho, y tiene la cabeza  muy bien amueblada. Que tampoco es de las personas que van derramando flores por doquier. Hacía mucho tiempo que no escuchaba esta expresión que me parece tan elocuente como  hermosa. "Me tienes en ascuas",  es decir, me tienes -de pié  o sentado-  sobre carbón o leña que esta rojo, y que abrasa, pero sin llama. ¡Qué mejor manera de decir me está quemando, pero además ladinamente porque lo que me abrasa lo hace con disimulo,  no se pone en evidencia con  las llamas. En los abundantes escritos que llevo publicados, nunca, que yo recuerde, había tocado el palo de escribir despertando intriga, aunque en este caso quizá  he administrado mal los tiempos, porque expongo  vivencias placenteras de Don Genaro y luego planteo circunstancias duras anteriores, que, al conocer ya el final, quizá no logran el  resultado de intriga y sorpresa que se busca. Falta de oficio que tiene uno,  que uno va y ha ido guerreando de autodidacta por  la vida. No  abundan las manifestaciones de opiniones de lectores ni buenas ni malas. Y las echo de menos, las malas porque me pondrían ante el espejo de mis errores para poder enderezarlos, y las buenas porque me apuntalarían la autoconfianza:  en ocasiones  no termino de creérmelo del todo. Me propongo - si no se me olvida-, dar juego a esa expresión   tan expresiva  de " estar en ascuas".

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