domingo, 13 de agosto de 2017

EL GRAN INVENTO

Llegó EL OBEDIENTE -que no ORDENADOR-, a la humanidad, arrasando. Probablemente es el logro tecnológico más importante del siglo XX.  Su uso y disfrute ya se ha instalado en la vida de multitud de gente en todo el mundo, incluso acaparando muchas veces  una dedicación diaria desorbitada. Y son multitud también los que están en el camino de aprender, con avidez, a utilizarlo. No se concibe ya la vida sin él,  pero creo que son demasiadas las personas de cierta edad   que pasan olímpicamente del invento. En muchos casos porque, al iniciar el aprendizaje, se consideraron incapaces de poder llegar a dominarlo. O bien, hartos de lucha en su vida activa, no aguantan enfrentarse, a su edad, a más complicaciones. Conozco más de  un caso de personas  que sacaron adelante brillantes carreras universitarias  y que han renunciado a esta herramienta  que ofrece tantas prestaciones inimaginables, Cada cual es libre de hacer o dejar de hacer lo que le de la gana, por supuesto, pero me parece lamentable que gentes de edad  que tienen  tiempo sobrado disponible  y capacidad suficiente para  hacer  uso de él no disfruten de este logro de la ciencia, porque una vez vencidas las dificultades elementales para su manejo, ofrece un abanico ilimitado de posibilidades para satisfacer sobradamente  los gustos o aficiones de cualquiera. Presente ya en las escuelas, las generaciones futuras lo tendrán más fácil. No me extrañaría que se  se llegue a que los bebés comiencen a dar los primeros pasos para familiarizarse con ellos al mismo tiempo que aprenden a caminar y hablar.

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