miércoles, 30 de octubre de 2019

EL MUNDO DE LOS LIBROS V

Las Sibilas eran mujeres honorables y cultas que gozaban de prestigio social y a las que,  en su tiempo, griegos y romanos atribuían la facultad de predecir el futuro. Incluso reyes recurrían a ellas para pedir su consejo. Miguel  Ángel pintó a la Sibila Líbica en el techo de a Capilla Sixtina. A esta pintura se la considera como una de sus obras maestras. Ocupa casi trece metros cuadrados.  Aparece sentada en escorzo de espalda al espectador. Soporta con sus manos un gran libro abierto a la altura de su cabeza y dirige su mirada a los dos niños que están acurrucados a su lado, como dispuesta a escucharlos o comentar algo. El pequeño más próximo a ella hace algún comentario al otro cara a cara, señalando con el dedo a la propia Sibila y al libro. Hay un detalle que pasa desapercibido porque la vista se va a la señora de elegante  vestido y peinado, así como a la pose extraña que adoptó. El detalle del niño al que no se repara es que sujeta con la mano izquierda y bajo la axila, un pergamino enrollado. ¿Qué puede pintar un niño portando un pergamino?.Considero el detalle significativo y revelador. Lo más probable es que el pequeño asista a la escuela y el pergamino sirva para practicar  en él, aprendiendo a escribir, anotar números, hacer cuentas o aprender a dibujar. Del otro niño apenas se aprecia la cara, está borrosa y oscura, de un color indefinido. Con una lupa, solo pude apreciar una expresión d timidez y tristeza. Es muy probable que no asista a la escuela. No sabe nada y sentirá envidia sana de su amigo. Todo parece un guiño del pintor hacia los libros y la cultura.

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