lunes, 11 de agosto de 2014
REBELDÍA
Sigo en el empeño de huir de la monotonía. Eso de que los todos los días todas las actividades sean iguales pues como que no me va. Pero lo que ignoraba es que haya objetos inanimados -o que parecen serlo- que comparten estos mismos gustos.. Esta mañana, al encender el ordenata, me encuentro con un mensaje ocupando toda la pantalla. Decía; "Ya estoy harto del tecleo diario de tus dedos". Derivé en pensar en el primer momento que había madrugado demasiado y que aquello era la prolongación de alguno de esos sueños que apenas recordamos cuando despertamos. Intenté comenzar a escribir, pero nada, el mensaje desafiante seguía ante mi vista, inamovible. Lo dejé unos minutos para desayunar y al volver para iniciar el tecleo me encontré con que había desaparecido de la pantalla, pero que ostentaba otra serie de frases de descontento a tono con la que he reproducido más arrriba. Me fui al local en el que enseñan informática y les comenté mi problema. El susto de todos lo que vieron aquello fue monumental, Fueron incapaces de enderezarlo de alguna manera, hasta que recurrió el dueño del establecimiento a llamar a una clienta que tenía fama de estar dotada de poderes paranormales. Llegó al instante, desplegó sobre una mesa una serie de cartas raras, se concentró muy seria y dijo con euforia eureka, ya lo tengo. Susurró unas palabras ininteligibles al tiempo que aporreaba el teclado y, de repente, desaparecieron .los escritos incordiantes. Acto seguido se apagó la pantalla y al abrirla de nuevo volvió la normalidad. No hay quien me quite de la cabeza que fue un regalo complaciente de ordenata para la adivinadora.. Y con él ya recuperado he podido escribir lo que has leído.. No sé que sorpresas me deparará su rebeldía en lo sucesivo. Me temo que es de esperar esto y más de los ordenadores, dado lo que saben y lo listos que son. Si no, al tiempo
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