En el año 1973, ETA alquiló un semisótano en Madrid y desde él cavó un túnel hasta el centro de una calle que frecuentaba Carrero Blanco Presidente del Consejo de Ministros. Lo terroristas colocaron 100 kilos de explosivos que explosionaron al paso del coche de Carrero, haciéndolo volar hasta una azotea próxima. Franco se despachó en el discurso navideño haciendo alusión al magnicidio con la frase poco afortunada de "no hay mal que por bien no venga," traída por lo pelos a santo de no sé qué, frase que fue muy comentada, como se comprende. (Carrero era de Santoña, y en una estatua dedicada a a él pude leer, pintado en letras gordas, este chiste cruel, "Carrero, campeón de saltos olímpicos"...) Me viene a la mente este recuerdo macabro en relación con el auge que ha tomado el estudio de idiomas a consecuencia de la crisis que ha dado lugar a que más de once mil estudiantes asistan en León a academias para poder pedir trabajo a empresarios europeos. Tocará a padres y abuelos arrimar el hombro -ya dolorido- para pagar las matrículas correspondientes. Y de aquí derivará después plantear a los paganos, oyes que me vendría muy bien un dinero para desplazarme a esos países y terminar de pulir el aprendizaje practicando el idioma en directo y a ver su puedo explicarme correctamente para que me entiendan que busco al menos un trabajillo de entrada, el que sea. Y el padre o el abuelo tendrán que repetir una vez más, esta vez ya en tono más cabreado, la perorata, monserga o sermón, que os repetí mil veces de los tiempos de las vacas gordas. Que el sueño del faraón de que siete vacas flacas devoraban a siete gordas se refería, como le aclaró José, a que Egipto tendría que pasarlas canutas durante siete años que seguirían a los otros siete años de opulencia. Si es que os creisteis que todo el monte era orégano..
4/3/14
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