domingo, 13 de julio de 2014
LA FINAL
Hoy llega el final, con la final. Y se termina esa magia del campeonato del mundo de fútbol capaz de despertar ilusiones al propio mundo durante unos cuantos días, como ningún otro acontecimiento. Se barajaron emociones de felicidad, ensoñación, desencanto. amargura... En el que algunos países pequeños se sintieron grandes por unos días y otros cayeron desde la cumbre al suelo, como escaladores desafortunados. Arribaron a este puerto de la gloria Alemania y Argentina, dos países con solera en esto de disfrutar de las mieles de campeones mundiales. Las otras treinta naves ya quedan ancladas en sus puertos, resignadas, pensando casi todas que merecían más, descansando de su travesia, mecidas por las olas. Como la propia carabela española. Hoy nos toca a todos permanecer rellenados en el sofá y con algo que beber y que picar al lado para templar nervios, como asistiendo a una ceremonia sagrada. Porque en este caso, como en ningún otro, se valora el invento de la tele y, por Dios, que no se averíe ninguna a lo largo del partido.Lo haremos muchos cientos de millones de personas, algunos con pocos conocimientos y fervores sobre el tema y una mayoría sintiéndose capacitados para seleccionadores en sus países, Recuerdo los lunes en mis tiempos activos en los que era imprescindible presentarse ante los clientes con al menos una breve información de los resultados de los partidos de fútbol del domingo, siquiera los punteros, .criticando, o apuntando alineaciones o estrategias geniales .De no ser así corrías el riesgo de ser catalogado como bicho raro, antediluviano. Hervirán de emoción los alemanes y argentinos. Esto me trae a la memoria también las emociones que se viven en millones de hogares españoles en la mañana del sorteo de la lotería navideña. Como se dice en estos casos que gane el mejor.
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