No se aprecian signos de tristeza en el todavía rey D. Juan Carlos por la decisión expuesta anteayer por él mismo y decida desde primeros de año -según se cuenta- de pasar la corona a las sienes de su hijo, que será Felipe VI. Aunque la crisis económica ya viene dando indicios claros de que empieza a remontar, será preciso un tiempo aún para salir de la sima. La herencia que recibe no es precisamente para brincar de gozo. Su padre ve justificada la retirada con casi 40 años de monarca y 76 años de edad, (ya sobrados para jubilarse) y con una salud deficiente en los últimos tiempos. Felipe se enfrenta a una situación de horas bajas de la institución monárquica en España, que se ha producido últimamente, originada por diversas causas Y el rechazo es más destacado por parte de la población joven. Tampoco es una broma lo del separatismo de Cataluña y el País Vasco.Cuenta con una excelente preparación para desempeñar el cargo.Tiene una edad, cuarenta y séis años, sobrada para tener la sensatez precisa para tomar decisiones, pero también una edad pletórica de energía, está en la mitad de la vida. Se dice " vive como un príncipe", dando a entender que es una vida regalada, que no está al alcance de cualquiera, y así es. Nadie le obliga a que cargue con los problemas citados, y otros.. No todos, pero la inmensa mayoría de los ciudadanos se sentirían afortunados por encontrarse en su situación, como también la mayoría de las jóvenes españolas no maldecirían su suerte si hubieran sido elegidas por Felipe, como lo fue Leticia. .Pero, en una persona responsable, cabe imaginar que se vea precisada a enfrentarse con los problemas citados, capaces de producir insomnio. También se decía en mis tiempos "vive como un cura", y la escasez de vocaciones pone en evidencia que no es una dedicación apetecible, a pesar del horizonte oscuro de los jóvenes para encontrar trabajo.
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