En el mes que llevo embarcado en esta aventura de publicar breves escritos por internet, me ha sorprendido saber que en Alemania, Rusia, Estados Unidos y Argentina hay gente que me lee. Más del 90% son españoles, como es natural. Pero nunca hubiera imaginado que lo hicieran desde esos países. Por supuesto, para internet las distancias no cuentan. Lo más probable, creo, es que sean españoles residentes en esos lugares. Pero me resulta inexplicable cómo contactaron con mis modestos relatos. Me agrada en particular que sigan lo que escribo en países con gentes de otros idiomas. Esta ilusionante aventura que me ofreció y ayudó a embarcarme en ella mi excelente amigo Roberto, es muy agradecida. Jamás hubiera imaginado meterme, a mis años, en semejantes jardines. No tengo meta alguna, de esa manera nunca podré decir que he llegado a determinada meta, ésta está en manos ajenas. Quisiera simplemente, como astronauta audaz, seguir dando vueltas sin fin en el espacio mientras tenga cuerda y me aguanten. Ya sé que no me afecta el mal de altura y cada vez menos a medida que cumplo más años. Mando un saludo afectuoso a los que, con sus soportes técnicos me dan alas, a quienes tienen la paciencia de leerme y, en especial, a los que lo hacen desde tierras en que mi bello idioma no es el propio de su país.
(Este escrito fue publicado el 29 de febrero del 2012 Desde entonces ha corrido abundante agua debajo del puente que custodian los leones).
A fecha de hoy, a punto de cumplirse los cinco años en esta emocionante travesía, lo leo con nostalgia. Era un mundo sideral inimaginable ante mis ojos, una singladura insospechada ininterrumpida hasta hoy. Pienso seguir mientras pueda.
viernes, 31 de enero de 2020
jueves, 30 de enero de 2020
AÑOS CUARENTA. I.
Pongamos que hablo de Boñar, donde transcurrió mi niñez. Conservo muchos recuerdos de la vida y circunstancias de los años de posguerra, a años luz de cómo vivimos ahora. Es muy difícil que un niño o un joven de estos tiempos pueda trasladarse con su imaginación y comprender aquella realidad, tan distinta.y tan distante. Se puso en marcha un cine en blanco y negro. Contar con un cine que funcionaba los domingos y los lunes, que era día de mercado, resultó una noticia sensacional para toda la comarca, como era de esperar. Nadie reparaba en las películas que se proyectaban, todas parecían excelentes. Si se mostraba un casto beso, la algarabía que se despertaba en "el gallinero" se escuchaba a larga distancia. El pan era racionado y la leche se adquiría a pié de cuadra, recién ordeñada, o bien la repartían diversas lecheras de pueblos cercanos que hacían la entrega con sus burros pacientes, y casi siempre "bautizada" Burros que no lo eran, gozaban de buena memoria, porque recordaban perfectamente el recorrido diario y se paraban de modo automático a la puerta de cada casa a la que suministraban ese alimento. .Funcionaba la compra clandestina a labradores, muchas veces con el único fin de apuntalar las carencias de las propias familias, frecuentemente numerosas. Y también hubo en aquellos tiempos listos especuladores que se enriquecieron practicando el estraperlo. Los labradores, con abastecimiento propio, capearon mejor la escasez de alimentos. La ropa y el calzado eran escasos, y pasaban de los hermanos mayores a los siguientes, en cascada, lo mismo que las enciclopedias que era el único libro que se estudiaba en las escuelas. Los juguetes también eran objetos de lujo. Se saltaban .los ojos de los niños al contemplarlos con las narices pegadas a las lunas de los escaparates en las fechas próximas al Día de Reyes...
miércoles, 29 de enero de 2020
A MIS LECTORES
Para esa gran familia que componen todos los que tienen la paciencia de seguirme y para los que manipulan en la sombra para que esto les llegue, les deseo una Nochebuena buena y feliz, como aquella incomparable que disfrutábamos cuando los abuelos de hoy éramos niños. Y que saquen el jugo a tope al mayor número de instantes que puedan, -los "ahora"- del 2019. Gracias a todos. Un abrazo fuerte y sentido para cada uno.
martes, 28 de enero de 2020
ELIGIA
Me llamo Eligia y soy la leona de León. A mi pareja le encumbraron a ciudad hermosa y yo quedé discriminada, como todas. En África sí existe Sierra Leona, pero en Europa nada de Leona, ni lo sueñes. El ayuntamiento de León sí tuvo el detalle de instalar para mí una selva en pleno río, al lado mismo del Hostal de San Marcos, y del puente por el que, oculta en la maleza, veo caminar a veces a los peregrinos que van a Santiago. Y allí pasan mis días. Algunas noches sube a visitarme mi león que se llama Dawi, "el amado".y mis tres cuñados desde el puente de la estación ("de puente a puente y tiro porque me lleva la corriente"), y pasamos los cinco a cazar al parque de Quevedo, que está frente a mi selva, al otro lado del río. En él hay diversas clases de animales, todos de pluma. Y podemos hacer una suculenta cena a base de pavos reales, cisnes, faisanes, patos, palomas..Solo lo hacemos en contadas ocasiones, como en los cumpleaños, porque cundiría la alama y se nos pondría la cosa cruda. Pero es en mi selva particular donde tengo de todo, cocodrilos, boas, gacelas, venados y también salmones, truchas, peces, culebras.... Como en una tienda muy grande que hay a la orilla del río y un poco más arriba de mi selva y que la llaman mencamona, o algo parecido. Oí rumores de que cuando pase una cosa que la llaman crisis van a talarlo todo y mi paraíso se mostraría calvo, me quedaría sin mi selva. Pasaré por el ayuntamiento para saber si es cierto y en caso afirmativo manifestaré mi queja por escrito. Pero estoy tranquila porque las cosas de palacio van despacio, moriré de vieja y no habrá tala que valga...
lunes, 27 de enero de 2020
GOLPAZO
"En un tiempo difícil de mi tiempo"... (Esta frase la leí en una novela y me parece rimbombante), pues busqué el atajo para vivir como un marqués. La primera norma que me propuse fue no dar golpe, sino vivir a base de dar golpes. Sabía que recalaba en aquel hotel cada dos meses más o menos, un potentado constructor que exhibía ufano en discotecas, bingos y otros lugares, fajos de dinero color hormiga. Dineros negros, porque viven escondidos sin salir al bullicio de la calle, sin que les dé la luz del sol. Mi amiguete, al que conocí en una noche de juerga, ciegos de whisky de garrafón los dos, vi que tenía maneras, eso lo notamos al vuelo la gente avispada. Le puse al corriente de aquel mirlo fanfarrón y de cómo podríamos dar el gran golpe mangándole la pasta que llevara encima. Y se apuntó con entusiasmo a llevarlo a.cabo conmigo. Era aguerrido, como yo. Cuando el ostentoso millonario recaló una noche junto al hotel, mi colega le arrebató las llaves del coche y se colocó al volante. Yo me senté detrás con el tipo, empuñando un cuchillo carnicero. ¡No te muevas o te perforo!, le dije, ahuecando la voz cuanto mis cuerdas bucales me permitieron. Mi colega arrancó el lujoso automóvil que se deslizaba por las calles como si flotara. Recorrimos varias manzanas, no sé con qué intenciones, y por fin lo detuvo. Bajó y nos dijo pistola en mano: ¡fuera, los dos, tú también! De uno en uno, que os voy esposando, ahí enfrente está la comisaría. Pero ¿qué haces?, le espeté. sorprendido. Con una sorna sarcástica va y me suelta: ¡soy policía, payasete!....
domingo, 26 de enero de 2020
¿QUÉ ME ESPERA?
Empiezo a esquiar en la blancura de las primeras páginas de mi agenda 2016, porque tendré que acostumbrarme a usarla, ya no me sirve hacer anotaciones en el calendario, el empleado del banco que me lo suministraba me daba largas de que ya llegaron y se agotaron pronto y que llagarán más que nunca llegan. Le dije que si no será cosa del recorte, sonreía desde el otro lado de la ventanilla y no contestaba, estaba claro que por ahí iba la cosa. Pienso en la otra agenda, la de la memoria de mis días y mis noches, la que he poseído, que también se va quedando en blanco. Conservo algunas agendas de años pasados, las que he sido incapaz de habituarme a consultar la mayoría de los días. Las agendas tienen algo de diarios personales, de lo que se debe hacer y también de lo que se realizó. Y me planteo, ¿qué me espera?, ¿tendré mucho que apuntar con el bolígrafo azul de lo bueno que acontezca en mis días?. Me quedan recuerdos alegres -muchos más que tristes-, como lo que se refiere a mi nieta, que sigue creciendo, sin perder ni su hermosura, ni su chispa, ni su encanto. Respecto a las vivencias negativas destinadas a ser recordadas en rojo, con el tiempo procuro aprender a olvidarlas - recordarlas obsesivamente no aporta nada bueno-, o darlas una importancia relativa, que no ocupen espacio en el trastero de mi mente, no pintan nada entre los pensamientos recordables, lo que procede es dejarlas abandonadas en la cuneta del camino de mis días. Espero que, cuando estrene la nueva agenda del 2017 (a fecha de hoy aún no la he comprado), volveré a plantearme estas mismas reflexiones. Confío en que también van a ser más las anotaciones dulces que las amargas. Y confío tener aún más facilidad para olvidar las negativas, las destructivas. Estoy en ello
3/1/16
3/1/16
sábado, 25 de enero de 2020
MÁS EN SERIO
Leí en su día en el Diario un par de escritos y considero que merecen un comentario. Se refieren a los servicios sanitarios de Castilla y León, y aluden a los casos en que se pide cita médica para consulta y luego -si avisar con tiempo- no se acude. Da el dato de que esto supuso un perjuicio en esta comunidad autónoma calculado en 140 millones de euros, en el año pasado.¿A cuántas personas necesitadas se podría ayudar con ese dinero tan absurdamente malgastado?. Son una de tantas informaciones importantes que nadie se imagina y que es preciso que se conozcan, se valoren y se tengan en cuenta. No hay problema en avisar con tiempo suficiente en el caso de que no se pueda asistir a esa cita, no cuesta dinero, ni trabajo, ni tiempo .Entonces ¿por qué esa permisividad ante un caso sangrante como éste?. Porque hay que pensar en el derroche que se supone que se viene produciendo en años anteriores por la misma causa. sin haber resuelto esto. Estoy seguro de que, en países con muchos años de democracia, no se toleraría semejante despilfarro, ni de lejos. Y parece ser que se piensa en soluciones timoratas, son muy sensibles los políticos en tomar medidas contundentes, como .lo son también con las corrupciones que se producen en sus propios huertos. Pero carecen de esa sensibilidad en otros muchos casos que todos conocemos. Está claro el motivo de que no se atajen casos sangrantes como éste, es el miedo a perder en la parroquia de votantes. Y la oposición no es solidaria y suele manejar a su antojo tales medidas, también por la cosa de los votos. No cabe otra que tomar medidas sin contemplaciones para erradicar ese problema de carencia de civismo. Las que sean.
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