martes, 28 de abril de 2015

¿QUÉ APRENDEN...?

Entre los pocos  niños que nacen,  en  parte debido a  la crisis económica que impone "recortar  gastos",  porque el consumismo sigue  imponiendo  su ley  -que de eso no hay curación fácil-, y porque  hay que  destinar parte de los escasos  ingresos  a satisfacer pagos de hipotecas contraídos en los tiempos de  vacas gordas, ¿que comentarios escuchan, qué   perciben  de sus padres, para  que colaboren con su ejemplo y sus consejos a formar su personalidad? Cuando ignoran la presencia de su hijo, y desbarran a barra libre motivados por el  ansia por comprar caprichos, como si en ello les fuera la vida.  Cuando escuchan en sus casas comentarios agrios porque no llega para todo. Comentarios, fruto de mentalidades consumistas frustradas, porque no se puede comprar  lo que demanda el ansia ilimitada de ostentar por encima de las posibilidades.  Y ¿hasta qué punto influirá esto  en su comportamiento cuando sean mayores? ¿Qué clase de personas serán?   Hubo un tiempo en el que se impuso el ansia  de comprar coche, cuando era el primero. Nuevos o de segunda mano, nadie quería renunciar a tener uno aparcado ante su puerta,  aunque no le hiciera falta, a ser posible superior al del vecino. Y con qué mimo se le aseaba los domingos, a la orilla de cualquier río. Coincidió con los tiempos en que se produjo un ansia febril por adornarse con relojes,  pulseras, collares, cadenas o medallas de oro. La personalidad se modela en buena parte con el ejemplo que se percibe de los padres en casa, no dejándose arrastrar por la envidia y adquiriendo otros valores. Esa no es labor de los colegios, "Eso no lo apende la pofe de inglés", como me contestó mi nieta un día en el que la pregunté por el significado de no sé qué palabra en ese  idioma.

lunes, 27 de abril de 2015

¿POR QUÉ?

En algún lugar he leido que la mayor felicidad se logra al final de la vida, y así lo he publicado. Esto parece un contrasentido. No me atrevo a asegurar si, en mi caso, ocurre eso mismo. No lo sé, es posible que así sea. Pero no encuentro explicación a este interrogante, si es que es cierto. Si lo es, quizás se deba al cúmulo de sensaciones vividas que han pasado por el filtro del cerebro, cuando ya se está de vuelta de casi todo.  Precisamente cuando más  porción de vida hemos vivido.. O  a que, con los años, se produce un cambio  en la forma de calificar los valores. Creo que sí es cierto que nos volvemos como niños y los niños duermen mucho y los mayores poco. Y es posible que nos tiente el sueño eterno, el viaje de ida del que no se está de vuelta. Echo de menos que algún psicólogo me explique esto.

LA FELICIDAD II

En el escrito anterior sobre la felicidad exponía cómo se cree que se alcanza el nivel más alto de felicidad alrededor de los 30 años, bajando a mínimos hacia los 46 y remontándose de nuevo hasta el final de la vida.  Este proceso es como el reflejo  de los esfuerzos de un escalador que aunque se va encontrando cada día más  cansado en la ascensión , disfruta  imaginando el placer  de vencer la escalada.  Una vez  que ha culminado el ascenso, es feliz con el triunfo obtenido  y  gozando de la bella panorámica que se ofrece a sus pies . Ha logrado su objetivo y cabría pensar  que seguiría siendo feliz descansando en la cumbre y saboreando el triunfo por un tiempo indefinido, pero esa felicidad  es efímera, como lo es el placer de lograr cualquier deseo cuando se ha conseguido. Y al estar inactivo se va apagando esa satisfacción  hasta llegar a mínimos,  porque  su mente no está motivada con otro objetivo ilusionante.a la vista.  Estaría como el que ha llegado a la segunda etapa de su vida, varado y vacío , como un barco en un dique seco.  Pero inicia el descenso y vuelve a brillar la felicidad en  su mente con  la ilusión de superar las dificultades de ese nuevo reto. Comienza a subir  el termómetro de su felicidad pensando en el abrazo y la felicitación de los que le esperan en el campamento base, en llamar a los suyos  para comentarles su aventura, y su propia alegría al haber culminado otra vez más una actuación peligrosa. Y cuando finaliza  la bajada le invade   la misma felicidad que logró cuando coronó la cumbre,  porque se ha cumplido la ilusión de la escalada. Es un reflejo  de cómo la felicidad se logra  con el constante  esfuerzo ilusionado.

domingo, 26 de abril de 2015

VENDEDOR DE SUEÑOS, II

Para evitar la influencia nociva de su suegra, se trasladó, camuflado, a vivir en Madrid,  en el barrio de Salamanca.  tenía lo que se dice posibles para ello. Allí dedicó su vida a exhibirse en las esquinas  con un cartel bien visible en el  que se anunciaba como  VENDEDOR DE SUEÑOS. Pronto se extendió su fama y era mucha la gente que acudía a comprarle sueños placenteros, por ejemplo niñas casaderas que aspiraban a esposas flamantes de monarcas. Logró que  soñaran con príncipes esbeltos que venían galopando en caballos blancos de países lejanos para pedir su mano. Aunque resultaba increíble de dónde iba a salir  tanto príncipe, que ya no quedan demasiadas monarquías. Otras soñaron que terminaban brillantemente sus carreras recién iniciadas, que los tiempos han cambiado, la mujer ya no está destinada a vivir atada a la pata de la cama, O en triunfar en  deportes, que también en esto  han escalado cumbres insospechadas no hace demasiados años.¡Y vaya que si lo lograron!. Los sueños de los varones derivaban en su mayoría por llegar a lo más alto como futboleros, pongamos en el Madrid, el Barcelona, (o viceversa, que no se enfurruñen más los seguidores de Más, no es ese mi deseo). También  llevó de calle a muchos el deseo de llegar lejos en la cosa del politiqueo, ha despertado el ansia de conseguir  dinero y fama a base de militar, como soldados aguerridos, en algún partido político, que no es moco de pavo lo que se puede lograr allí. puede ser el braguetazo de su vida. No faltan, en estos tiempos,  ejemplos a montones para acunar semejantes sueños. Otr@s much@s no intentaron llegar hasta el Vendedor de Sueños. Después de cursar   carreras están frustrados, hartos de estar parados, ¡no más carreras!

OSCURIDAD TOTAL

Me encuentro en uno,  cualquiera, de los  montes mágicos de esta provincia de León.  Es una delicia contemplar  la grandiosidad de este paisaje en el que se disfruta con todos los sentidos.  La vista no se cansa de admirar  este panorama y respirar este aire tan diferente del de la ciudad,  incluso en la blandura del suelo en el que viven y se afanan numerosos insectos. Y en la contemplación  de árboles y arbustos que parecen todos iguales y son todos diferentes. De vez en cuando alegra los oídos algún trino.  Es media tarde de estos días de primavera. De repente lo invade todo una oscuridad total.  Me veo confundido y desorientado. ¿Qué ha pasado?.  ¿Por qué se ha apagado la luminosidad del sol?  Pienso que habrá ocurrido algo inusitado, y que esta oscuridad   habrá afectado a toda la tierra, como si se hubiera fundido el sol,  como  se funde una bombilla.  En mi mente hay también  oscuridad completa. Tengo lejos el coche y   no debe haber ningún pueblo en  las proximidades.  No sé cuántos minutos habrán transcurrido, que me parecen eternos.  El silencio en el monte  es estremecedor, como si todos los seres vivos se hubieran  paralizado  por el  miedo. Intento caminar pero es inútil,  porque tropiezo a cada momento. Se  me ha olvidado  la dirección en que he venido. Sigue pasando el tiempo, una hora, quizá dos, o más, me resulta imposible calcularlo. Mi cerebro es un hormiguero de ideas atropelladas, incoherentes. Me siento mareado. Echo de menos  no haber traído el móvil, aunque supongo que sería imposible lograr hacer una llamada desde aquí, y en esta oscuridad... (Agotado, me he dormido profundamente,  y no puedo seguir relatando cómo termina esto).

sábado, 25 de abril de 2015

EL CABALLO DE TROYA

"El caballo de Troya,  falso como un caballo de madera"... No está claro si  fue real  o  una creación mítica  que escribió Homero en la Odisea hace veintiocho siglos, y que  ha sido, desde entonces, tema preferido por artistas y tema de comentarios,  como si fuera un cuento. Se trataría del asedio de Grecia a la ciudad de Troya, bien fortificada,  como testifican los restos de sus murallas.   El ejército griego se habría retirado  dejando abandonado  el gigantesco caballo de madera. Y  los soldados troyanos, sorprendidos, y pensando ingenuamente   que era un regalo del enemigo,  tuvieron la ocurrencia de  introducirlo en la ciudad,  dando lugar a que salieran de noche  de la tripa del juguete numerosos  soldados  que mataron a los centinelas y abrieron  las puertas de la muralla  al ejército asediante que la tomó "con la carnicería y la muerte".  El relato pone de manifiesto una magistral argucia  por parte de los griegos.  Y sorprende hasta dónde pudo  llegar el candor de los troyanos, calificando como regalo  del enemigo  aquel grandioso juguete para divertirse enredando con él sus soldados en los ratos libres.   Pero, bien mirado, cabría esperar que las gentes de  tantos siglos más tarde  fuéramos algo más espabilados y no nos dejáramos engatusar también,   como niños, por algunos de los que nos representan, nos gobiernan   Porque en estos tiempos borrascosos en que sobrevivimos, nos informan los medios profusamente cada día de cómo manejan unos y otros todo tipo de añagazas  para captar nuestro voto. Ahora no se emplean caballos de madera para el engaño, pero se usa otro muestrario de  artimañas de todos los colores para llevarnos al huerto una vez y otra vez como si fuéramos lelos.

viernes, 24 de abril de 2015

REGALOS A OBAMA II

El escrito de anteayer sobre los fastuosos regalos a Obama  ha tenido un número elevado de lecturas    Y creo que  merece una segunda parte, por lo que ha quedado en el tintero del teclado. Supe hace años que la norma  que regía en EE.UU  respecto a regalos al Presidente del Estado,  no permitía aceptar ninguno cuyo valor superara  un coste determinado, insignificante. En este caso del 2011,  y según se lee en el medio que cité ayer,  "el gobierno de Estados Unidos sigue la política de quedarse con los detalles que recibe,  ya que el rechazo de los regalos causaría vergüenza para quienes los envían y para el gobierno de los Estados Unidos". (Los regalos se dirigían también a su secretaria de Estado, senadores, militares y otros miembros del gobierno). Y  me planteo estas  preguntas: ¿Habrán dado brincos de alegría los donantes con la publicación de esa lista tan detallada?.   Y también,  ¿qué se pretende, qué se busca con esas generosidades?.  Queda  la respuesta al gusto de cada uno.   Desde luego está claro que puede agradecer mucho quien mucho puede, si quiere. En el caso de que alguno de los políticos dadivosos precise  de alguna  ayuda en los Estados Unidos. podría producirse una llamada parecida a ésta: "oye, Obama, chato, ¿cómo estás?. Soy XX,  el que te hizo aquel regalo original. ¿Te acuerdas, no?,    Pues nada,  quería saludarte y que me echaras una mano para..."  En días soleados puede verse a la señora de Obama cabalgando sobre Bucéfalo, el caballo de cristal de Alejandro Magno