domingo, 2 de agosto de 2015

MUSICA CELESTIAL

Hace unos años un periódico publicó la crónica de una corrida de toros sin omitir detalle, haciendo el comentarista un alarde de léxico taurino:    astiblanco, avisos,  banderillas, bravura,  berrendo,  capotazos,   chicuelinas...   Le salió una crónica redonda,  que leyeron con regocijo los aficionados porque la corrida había sido suspendida.  No haré lo mismo intentando describir la inauguración del  órgano de la Catedral en la noche de ayer,  con una asistencia  prevista  de cuatro mil personas, y a la que no he asistido. Pero sí tuve ocasión de presenciar y escuchar hoy a mediodía  la actuación del protagonista del estreno, Jean Guillou, de 83 años, francés, considerado entre los mejores organistas del mundo. (Quien pudiera llegar a esa edad con esas facultades,  quizà es que  la música  aporta vida). Pude situarme a escasos metros y comprobar de  qué modo domina aquel monstruo de seis  teclados, tocando sin partitura, con las manos,  y con los pies en  el teclado del suelo. Y qué armonía de sonidos arrancaba de él. Se diría que la música era la forma más bella de describir  la hermosura  de los colores de las vidrieras en un día soleado,  o  el mejor modo de  describir aquella armonía de sonidos era la contemplación de las vidrieras. Era como si este órgano y esta sinfonía de colores hubieran nacido predestinados el uno para el otro. Como si todos los ángeles que tocan instrumentos en la fachada hubieran logrado la vida y tocaran al unísono   músicas celestiales. Numerosos visitantes   que asistían a ver la Catedral se sentaron a escuchar  y  la expresión de sus rostros reflejaba la propia emoción que yo sentía. Órgano y vidrieras, a tal señor tal honor.

sábado, 1 de agosto de 2015

SALVAMENTO

En la tarde de un día sofocante de verano fuimos a bañarnos  un par de amigos y yo a un pozo que ellos conocían. Por el camino nos desafiábamos sobre quién nadaba mejor. Fue entrar en el agua uno de ellos, el primero,  y comenzar a sumergirse varias veces  y sacar la cabeza  de nuevo, como una tomadura de pelo. Pero llegó un momento en el que  su expresión lívida y los ojos desorbitados nos indicaron que,  de broma, nada. Estaba a unos cinco metros de la orilla, pero no era capaz de nadar.  No soy precisamente un nadador experto, pero me defiendo braceando. Entré en el río en ese momento, le cogí de un brazo y le acerqué a la orilla sin dificultad. Quedó unos instantes  jadeando apoyado en una roca, sin salir del río. Cundo lo hizo, al fin, no pudo explicar si había sufrido un corte de digestión o cualquier otra causa. El hecho es que las pasó moradas. Se sentó en el suelo, apoyada la espalda en un chopo. No recuerdo si nos contó que había tragado agua o no, pero lo que estaba claro era que pasó un mal trago. Regresamos a casa silenciosos, rumiando la lección para no confiarnos demasiado en lo sucesivo, particularmente en los pozos del río. que a veces tienen remolinos que no se perciben y que pueden suponer un peligro. (Creo recordar que se trataba de un pozo profundo que tenía fama de que había en él truchas de gran tamaño. Se llama el Pozo Mateo. Y el del percance  Raul, el panadero)

EL SOTO Y EL VERANO

El Soto y el verano eran pareja de hecho  y daban buen juego,  a pesar de que no estaba acondicionado, era solo piedras, espinos de moras y algún chopo. Pero le abraza el Porma por un lado y la presa, desgajada de él, por otro. Truchas en el río y cangrejos en la presa, Ya no me quedan apenas amigos de niñez. Pero sí recuerdo aquella tarde veraniega de domingo en el Soto,  en el que nos llegaba, lejano, el repiqueteo de las campanas a la hora del rosario, más sonoras y graves que las que marcaba incansable, día y noche, El Maragato construido con madera de cerezo por el carpintero del pueblo. Éramos cuatro amigos merendando y revisando los reteles de vez en cuando. De repente, salió despavorido y gritando el que  controlaba la pesca del crustaceo,  rodeado de un halo de furibundas abejas o avispas a las que alertó,  sin verlas, en su ubicación entre las zarzas y defendiendo así su territorio. Sorprendidos por el manoteo y gritos del amigo que  corría, intentando defenderse del ataque  aéreo, no dimos precisamente muestras de compañerismo, atacados por una risa incontrolable. Nos falló la empatía. Hasta que, lacerado,  se lanzó a la presa, sumergido totalmente en ella a saber cuánto tiempo. Salio del agua, al fin, libre del ataque, pero con el cuerpo acribillado en las partes no protegidas por la ropa, y con el correspondiente cabreo por nuestra falta de ayuda y, de propina, por nuestras risas. No nos echó a la mierda y se fue, que parece lo más propio, pero pasó la tarde  mudo y doblemente dolorido. Y nosotros avergonzados por nuestro insultante comportamiento. Ten amigos para esto.

viernes, 31 de julio de 2015

RAREZAS DE ELIGIA

Eligia presume de que vive muy bien en su isla privada,  pero es menos feliz de lo que quiere dar a entender. Vivir en soledad, hablar y escucharse solo a sí misma supongo que la llevará a perturbaciones de la mente. Por otra parte no hace apenas ejercicio, no corre ni camina  porque  no tiene espacio para ello y no tiene ganas de caminar por la calle. Se la está agriando el carácter y se aburre lo mismo siendo una leona que cuando se transforma  en una chica que atrae las miradas. Se encuentra sumergida en la duda, en un caso y en el otro solo ve inconvenientes. Cuando es un felino tiende a pensar como una persona, y cuando es mujer ve las cosas desde el punto de vista de una fiera. Tiene dinero, porque tiene amigos -o amores-  generosos  y pudientes que la ayudan. Podría volver a Kenia para encauzar allí su vida  de forma definitiva,  pero la atan aquí algunas relaciones  y no tiene voluntad para cortar con ellas. A las tantas de la noche ve ventanas del hostal que se iluminan y se enciende de celos pensando que allí se aloja alguno de sus amantes a saber con qué compañía (es de suponer que no con otra leona, llamaría la atención al entrar y salir, y los clientes del hostal  -aterrados-, emprenderían una carrera cargados con sus maletas, sin parar, hasta llegar a sus países). Para intentar curarse de esas obsesiones que bullen en su mente   no sabe si recurrir a la ayuda de un médico o de un veterinario. Esta situación   está socavando su vida de tal modo que cuando adopta la apariencia de persona tiene comportamientos de fiera y viceversa (esto acontece también a numeros@s human@s). Lleva camino de convertirse en  un  híbrido de mujer y de leona, sin  ser una u otra de forma definida. Hay noches en  que no logra dormir y camina  por su breve isla enloquecida dando zarpazos a las ramas y a las sombras como una perturbada mental. Al mismo tiempo Dawi sufre unos metros más abajo en el puente de la estación pensando que la ha perdido para siempre.

jueves, 30 de julio de 2015

JUGUETES ROTOS II

La catástrofe del crucero Costa Concordia trae el recuerdo de la otra mucho más dolorosa del hundimiento del Titanic de hace 101 años.   Uno y otro compartían la grandiosidad y el lujo desbordado,  incluso la velocidad máxima que era de 23 nudos,  más de 42 kilómetros por hora.  Este transatlántico inglés era más pequeño pero fué mucho mayor la tragedia.  En este caso chocó con un iceberg y se hundió en dos horas y media, cobrándose la vida de 1514 viajeros, muchos de ellos potentados que se habían anotado a hacer un viaje desde Southampton  hasta Nueva York en aquel barco que era la admiración del mundo. Y no fué preciso rescatarlo porque lo tragaron las aguas del Atlántico. Su tiempo de vida se limitó a tres días, sin culminar siquiera el viaje de inauguración. El pecio se pudre a casi 4000 metros de profundidad y se han recuperado muchos objetos que pueden verse en las vitrinas de diferentes museos.  Parece ser que también en este caso podría haberse evitado la catástrofe, porque el  vapor navegaba al tope de su velocidad en un alarde de prepotencia, en la idea de que ere imposible pensar en cualquier catástrofe,  cuando el capitán conocía el peligro con  los hielos flotantes   En uno y otro caso los capitanes de los barcos no  parecían ser conscientes de que las vidas de los viajeros dependía de ellos.. ¿Cómo cabe ese grado de inconsciencia?. ¿Habrá suficiente rigor para que no se entregue la suerte de multitud de viajeros en manos de capitanes carentes de sentido del deber,  para evitar  más calamidades semejantes?. Un potentado australiano ha  iniciado la construcción de una réplica del Titanic, "Titanic II",  que  pretende botar en el año 2016.

miércoles, 29 de julio de 2015

JUGUETES ROTOS I

Se llama Costa Concordia y se le aplicó ese nombre  como un  deseo bucólico de que se respire la armonía y la paz  en Europa. Me refiero  al  trasatlántico de superlujo que quedó encallado, como un gran cetáceo muerto, en la costa italiana en enero del año pasado y que  ayer fue recuperado a su posición normal,  apoyado en una plataforma marina hasta que sea trasladado a un desguace.  Es el mayor barco construído en Italia, de 114.000 toneladas, con doscientos noventa metros de eslora, con capacidad para 3780 pasajeros y 1056 tripulantes.Contaba  1500 cabinas, con gimnasios, saunas, baños turcos,  solarium, cuatro piscinas y 5 jacuzzis. También con cinco restaurantes, 13 bares, casino, discoteca y  un teatro  de 3 pisos. (De biblioteca no se dice nada). El accidente tuvo lugar porque el capitán del mismo hizo que se acercara demasiado a la isla de Giglio, sin contar con las peligrosidad que eso suponía y sin que se sepa aún por qué motivo.El crucero chocó contra una roca.  y se produjo una vía de agua en el casco de más de 70 metros. Perdieron la vida 32 pasajeros y fueron evacuadas 4.197 personas. El capitán y el primer oficial permanecen arrestados. Resulta inexplicable un error de ese calibre y sin ninguna causa aparente. Parece ser que el responsable fue más diligente a la hora de abandonar el barco, siendo uno de los primeros en hacerlo.  Este trasatlántico de un coste incalculable pasó de la botadura a la chatarra en menos de séis años. Como en él era todo a lo grande también lo fue el rescate que tuvo un coste de 600 millones de dólares y una participación   de 500 personas.
18/9/2013

martes, 28 de julio de 2015

ELIGIA Y SU SELVA.

Soy Eligia, la leona de León. Sigo pasando mis días en este paraíso que es un bosque que ha crecido en una isla en pleno río, al lado del Hostal de San Marcos. Más abajo, en el puente,  está Dawi, el que presume de ser mi novio, con otros tres leones que son hermanos suyos. Como Dawi en keniata quiere decir "el amado" se ha creído que estoy muerta por sus huesos. Es un  payaso engreído, y no se ha enterado de que no me importa un bledo. Los lectores de este blog ya saben que tengo poderes especiales por los cuales me convierto en una hermosa joven humana,  alterno una y otra forma de vida cada poco, y de ese modo  mi vida resulta más divertida. Sigo al acecho,  pendiente de echarme novio con algún cliente que frecuente el hostal y que esté bien forrado, y que no me niegue ningún capricho. Continúo pasando casi todas las noches al Parque de Quevedo, que se encuentra a tiro de piedra de mi selva, situada en pleno río  como ya  he dicho más arriba, en el  Bernesga. (Por cierto, Quevedo fué un escritor ilustre que sufrió penando muchos días en este edificio que hoy es hostal y que en otros tiempos fué cárcel). Las pasó moradas  pudriéndose de humedad y de frío en aquella mazmorra.  Después de ese maltrato quisieron  lavar su conciencia  empleando su nombre para designar el parque. Esto lo cuento para que se enteren de que Eligia no es una tonta y sabe cosas). El hecho es que allí ceno casi todas las noches pavo real, pavo simple, ganso, pato, gallina de Guinea, gallo,  paloma...Ceno a capricho, a la carta,como si lo hiciera en el propio hostal. Y Dawi y sus hermanos petrificados y aguantando  fríos, lluvias  o calores sin moverse.